Producto del evento telúrico que vivió el país el 27 de Febrero de este año, es que han salido desde las tinieblas innumerables personajes que se arrogan e izan la bandera de la solidaridad, como una verdad propia e intransferible. Ejemplo de esto es como empresarios, animadores e incluso políticos que salen hablando del dar, del hacer, etc…
El problema real es que los empresarios chilenos, entienden la Responsabilidad Social Empresarial como el donar unos cuantos millones de dólares una vez al año para alguna organización con fines benéficos, esperando poder descontar impuestos y por sobretodo haciendo notar, a la opinión pública, la ayuda con fines publicitarios.
Hoy, más que nunca es necesaria una clase empresaria (y hablo de esta clase, porque en Chile realmente es una clase aparte, con poderes y derechos distintos al resto). No descubro América si digo que hoy los empresarios pueden tomar decisiones política, de hecho a la cabeza del gobierno tenemos un empresario (él mismo se desvinculo de los políticos durante su carrera a la moneda) y con las últimas reuniones (lea la entrada anterior a mi blog) y explicaciones (bastaba con haber escuchado anoche a Evelyn Mattei decir que se les preguntará a los empresarios acerca de la posibilidad de aplicarles un impuesto) a quedado más que manifiesto.
Esperemos que las expectativas en nuestro país sean altas, ya que los capitales buscan eso expectativas altas (o retornos altos) a la hora de invertir.
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